domingo, 20 de junio de 2010
MACHO HÉRCULES!!!!!!!!!
Hoy volvemos a primera tras catorce temporadas. Lástima no estar en Alicante para ir a la Plaza de los Luceros a celebrarlo. MACHO HÉRCULES!!!!!!
Himno del Hércules
Alicante tiene tres cosas
que en España son muy famosas
son sus playas, son sus palmeras
y su equipo que es el mejor.
Todos juntos y en armonía
le animamos día tras día
no hay equipo que se le iguale
es el Hércules campeón.
¡Ahí va!
cuando juegan al ataque
todos temen su coraje.
¡Ahí va!
no hay rival que le resista
es el Hércules campeón.
¡¡¡¡ Es el Hércules campeón !!!!
¡¡¡¡ Es el Hércules campeón !!!!
PD. Dedicado a mi tío Paco, que fue herculano hasta la médula
martes, 15 de junio de 2010
El sur
Desde el norte hacia el sur
voy siguiendo las estrellas,
te podrías venir tú
hacia el sur, hacia el sur si quisieras.
Los colores cambiarán
donde nace el arco iris,
nena déjate arrastrar,
junto a mí hacia el mar, hacia el mar.
En el tren que va hacia el sur,
en el tren que va hacia el sur,
hoy lo gris se vuelve azul,
en el tren que va hacia el sur.
Tú y yo podremos ver
espejismos en las dunas.
Luego, al anochecer,
te amaré, te amaré con la luna.
Otra bella canción de los ochenta rescatada del olvido. Se trata de El Sur, del grupo 091. Esta canción representaba muchas cosas especiales para alguien como yo, que trabajaba en Madrid y se iba casi todos los fines de semana a Alicante, donde estaba mi casa, mi familia, mis amigos,...en definitiva, mi vida
Llegaba el fin de semana y cogía el tren hacia el sur, siguiendo las estrellas. Lo gris se volvía azul, el color del cielo de mi tierra. Se respiraba la alegría, la magia, la libertad, a medida que el Talgo se iba acercando al mar en un viaje que comenzaba el viernes a las ocho de la tarde y terminaba a las doce de la noche. Llegaba a casa en diez minutos, saludaba a mis padres y salía hasta las tres o tres y media, hora en la que me tenía que retirar porque no aguantaba más.
El sábado comía la paellita con mis padres, dormía una siesta de tres horas y me preparaba para la cena de amigos y gran juerga del sábado noche. Llegaba a casa sobre las seis, dormía hasta la la una, desayunaba algo, comía poco, y a las seis de la tarde el tren de vuelta para Madrid. Directo al piso compartido, y el lunes, al trabajo otra vez. Y así desde el año 92, cuando empecé a trabajar en Madrid hasta comienzos del siglo XXI.
Visto con los ojos de ahora, podría parecer un cansancio de vida, una locura, algo imposible de llevar. Pues nada más lejos de la realidad. No había nada más emocionante, nada más excitante, nada que me produjera más felicidad, que coger ese tren que me llevaba al sur, que me llevaba al mar, siguiendo las estrellas.
martes, 18 de mayo de 2010
Ikía y Nuba
Ikía y Nuba. Estos son los nombres de mis hijas transformados por Nuria, que ya he descubierto el idioma que habla: guaraní. El guaraní es una lengua indígena que conocen, junto al castellano, todos los habitantes de Paraguay.
Karina, la chica que pasa más horas con Nuria, utiliza el guaraní a todas horas: para hablar con sus amigas por teléfono, con su prima en la urbanización de al lado, etc. y a Nuria se le ha pegado el sonsonete: Apiyú....kakáaaaa..papíiiiiiiiiiiii
Por cierto, papíiiiiiii debe ser mamá y papá en guaraní, porque lo usa indistintamente para dirigirse a nosotros. Nadie la entendemos y claro, la pobre se frustra y se enfada bastante. Intentamos adivinar lo que quiere, muchas veces no acertamos, pero con buena voluntad y un poco de paciencia, al final deducimos lo que pide.
Entre las palabras guaraníes de Nuria destacan: cómo hace el león (gggrrrrrrrrrr), cómo hace el mono (uuhhaahh), cómo te llamas (Nuba), cómo se llama tu hermana (Ikía), Abaaaa Abaaaa (para pedir agua), DoaaaDooaaaa (para pedir a Dora la Exploradora), Pepepeeee (para pedir el chupete). Las peticiones no las dice una vez, no. Las grita las veces que haga falta hasta obtener el resultado que ella espera. Debe ser cosa del guaraní...
Nos quedan por traducir un sinfín de sonidos más. Estoy pensando seriamente apuntarme a clases de guaraní para poder comunicarme con mi hija, o pedirle a Karina que me explique la gramática básica.
Nuba, por favor, aprende pronto castellano, que me gustaría hablar de padre a hija!!!!!!!
lunes, 19 de abril de 2010
No sé vivir sin tí
Hoy he llegado del trabajo a las nueve y no estabas
Hoy no has saltado a mis brazos ni me has contado lo que te ha pasado en el colegio
Hoy no te he podido leer un cuento ni he podido ver contigo los dibujos
Hoy no te has venido a la mesa a "cenar" con nosotros, ni te he podido preparar tu vasito de leche
Hoy no te he llevado a dormir ni hemos podido rezar
Hoy no me vas a despertar pidiéndome agua, ni me vas a pedir que te recoja del suelo algún chupete de los que todavía usas para dormir
Hoy no te puedo dar besos, ni abrazos, ni achuchones
Hoy, por primera vez, te has ido con los compañeros del cole a dormir fuera.
Y yo, simplemente, te echo de menos.
Iciar, vuelve pronto, que ya no sé vivir sin tí.
Hoy no has saltado a mis brazos ni me has contado lo que te ha pasado en el colegio
Hoy no te he podido leer un cuento ni he podido ver contigo los dibujos
Hoy no te has venido a la mesa a "cenar" con nosotros, ni te he podido preparar tu vasito de leche
Hoy no te he llevado a dormir ni hemos podido rezar
Hoy no me vas a despertar pidiéndome agua, ni me vas a pedir que te recoja del suelo algún chupete de los que todavía usas para dormir
Hoy no te puedo dar besos, ni abrazos, ni achuchones
Hoy, por primera vez, te has ido con los compañeros del cole a dormir fuera.
Y yo, simplemente, te echo de menos.
Iciar, vuelve pronto, que ya no sé vivir sin tí.
jueves, 15 de abril de 2010
Hace un año
¿Qué pasó un día como hoy hace un año? ¿alguien se acuerda? En mi caso, no creo que la foto cambie demasiado respecto a lo que ha sido mi día hoy: levantarme sobre las siete, llevar a Iciar al cole sobre las ocho y media, trabajar de nueve a dos y media, comer, trabajar de cuatro y media a ocho y media, y a veces más, jugar con las niñas de nueve a diez, cenar y leer un poco hasta la hora de acostarme, sobre las doce. Y así un día y otro, y otro, y otro,...
Desde que tengo uso de razón me ha preocupado el paso del tiempo. En el colegio solía poner la fecha del día cuando tomaba apuntes. Aún recuerdo que una vez pensé: voy a recordar este momento, y escribí una fecha que debía ser algo así como 9/10/78. No tenía más de 12 años, y un año duraba un siglo.
En otra ocasión, cuando acabamos COU (año 85) pensé que ya me estaba haciendo muy mayor y me horrorizaba que, a partir de entonces, se irían acumulando orlas de nuevas promociones por encima de la mía en la pared del colegio, tal y como le había pasado a mi hermana doce años atrás, cuya orla iba siendo arrinconanda por una nueva orla cada año.
Cuando me fui a Dinamarca por seis meses, tenía 23 años, y era como si abandonara el planeta durante una eternidad. Me despedí de mis amigos como si no fuera a volver a verles el resto de mi vida. Y ni siquiera me iba por un año.
Cuando llegué a trabajar a Madrid, en el año 92, el concepto del tiempo empezó a cambiar definitivamente. Fue como subir en un tren de alta velocidad donde el tiempo no tenía parada. Un año empezaba a durar muy poco.
Un pensamiento que me venía a la cabeza con frecuencia es que cumpliría 33 años, la edad de Jesucristo, en el año 2000. Lo veía como algo muy muy muy lejano, como que tardaría muuuuucho en llegar. La realidad es que llegó, y otro año más que pasó.
Pero ha sido desde el 2006, tras nacer Iciar, cuando menos ha durado un año. Creo que hay alguien que se ríe de mí dándole vueltas a la tierra a toda velocidad, con las agujas del reloj a toda máquina, haciéndome creer que la vida sigue el mismo ritmo que antes. Pero a mí no me engaña!!!!.
Mi padre siempre ha dicho que la vida no es nada, un soplo. Que cuando te quieres dar cuenta ya eres viejo. Me había parecido un exagerado, pero ahora le entiendo. A mi madre siempre le he oído decir, refiriéndose a personas mayores, que eran "muy jóvenes", y no le acababa de entender. Ahora ya le entiendo también.
Resumiendo, que ahora la vida pasa a un ritmo que no se ve, que con mi edad soy muy joven para un viejo y muy viejo para un joven, que ahora un año se pasa tan rápido como antes un mes, y que hay que saborear cada momento, cada minuto, porque la vida no es eterna. Qué fácil es la teoría y qué difícil llevarlo a la práctica.
Qién no se cambiaría por volver a tener 18 y, en mi caso, escuchar a los hombres G y lo que significaba entonces un año, cuando tocaba esta canción con mi guitarra. Ojalá pudiéramos parar el tiempo...aunque sólo fuera un año.
-----------------
Hoy hace un año
las calles frías me han visto pasar
las niñas bajan por la cuesta de uniforme
la gente corre y la lluvia está empapando el parque
pero hoy me has hecho daño
hoy estoy llorando
los autobuses pasan salpicando y no te veo bajar
un olor a ciudad mojada me está asfixiando y tú no llegarás
.......
.......
ya no volverás a verme jamás
las huellas en el parque se borrarán
ya puedes cerrar los ojos
ya puedes besar a otro
no hace falta que te escondas
porque hoy hace un año
y ya no no no te llamaré
Desde que tengo uso de razón me ha preocupado el paso del tiempo. En el colegio solía poner la fecha del día cuando tomaba apuntes. Aún recuerdo que una vez pensé: voy a recordar este momento, y escribí una fecha que debía ser algo así como 9/10/78. No tenía más de 12 años, y un año duraba un siglo.
En otra ocasión, cuando acabamos COU (año 85) pensé que ya me estaba haciendo muy mayor y me horrorizaba que, a partir de entonces, se irían acumulando orlas de nuevas promociones por encima de la mía en la pared del colegio, tal y como le había pasado a mi hermana doce años atrás, cuya orla iba siendo arrinconanda por una nueva orla cada año.
Cuando me fui a Dinamarca por seis meses, tenía 23 años, y era como si abandonara el planeta durante una eternidad. Me despedí de mis amigos como si no fuera a volver a verles el resto de mi vida. Y ni siquiera me iba por un año.
Cuando llegué a trabajar a Madrid, en el año 92, el concepto del tiempo empezó a cambiar definitivamente. Fue como subir en un tren de alta velocidad donde el tiempo no tenía parada. Un año empezaba a durar muy poco.
Un pensamiento que me venía a la cabeza con frecuencia es que cumpliría 33 años, la edad de Jesucristo, en el año 2000. Lo veía como algo muy muy muy lejano, como que tardaría muuuuucho en llegar. La realidad es que llegó, y otro año más que pasó.
Pero ha sido desde el 2006, tras nacer Iciar, cuando menos ha durado un año. Creo que hay alguien que se ríe de mí dándole vueltas a la tierra a toda velocidad, con las agujas del reloj a toda máquina, haciéndome creer que la vida sigue el mismo ritmo que antes. Pero a mí no me engaña!!!!.
Mi padre siempre ha dicho que la vida no es nada, un soplo. Que cuando te quieres dar cuenta ya eres viejo. Me había parecido un exagerado, pero ahora le entiendo. A mi madre siempre le he oído decir, refiriéndose a personas mayores, que eran "muy jóvenes", y no le acababa de entender. Ahora ya le entiendo también.
Resumiendo, que ahora la vida pasa a un ritmo que no se ve, que con mi edad soy muy joven para un viejo y muy viejo para un joven, que ahora un año se pasa tan rápido como antes un mes, y que hay que saborear cada momento, cada minuto, porque la vida no es eterna. Qué fácil es la teoría y qué difícil llevarlo a la práctica.
Qién no se cambiaría por volver a tener 18 y, en mi caso, escuchar a los hombres G y lo que significaba entonces un año, cuando tocaba esta canción con mi guitarra. Ojalá pudiéramos parar el tiempo...aunque sólo fuera un año.
-----------------
Hoy hace un año
las calles frías me han visto pasar
las niñas bajan por la cuesta de uniforme
la gente corre y la lluvia está empapando el parque
pero hoy me has hecho daño
hoy estoy llorando
los autobuses pasan salpicando y no te veo bajar
un olor a ciudad mojada me está asfixiando y tú no llegarás
.......
.......
ya no volverás a verme jamás
las huellas en el parque se borrarán
ya puedes cerrar los ojos
ya puedes besar a otro
no hace falta que te escondas
porque hoy hace un año
y ya no no no te llamaré
lunes, 22 de febrero de 2010
Peña y amplio horizonte
Ayer se celebró en Alicante el XXV aniversario de COU en el Colegio Inmaculada Jesuitas. Empezamos el acto con un vídeo del colegio, luego dio Misa uno de los compañeros de promoción, que se ordenó Sacerdote unos años después. Comida en el comedor del colegio, con las mismas mesas y sillas donde me sentaba a comer en 1973. Y café y copas en la cantina.
Sensaciones increíbles al volver a ver a aquéllos compañeros con los que compartí estudios y muchas risas, algunos de ellos desde los 6 años, cuando empezamos la EGB.
Puede que estemos algo mayores, algunos totalmente calvos, otros canosos, otras dejaron de ser lo que eran. Pero cuando hablas con cualquiera, es como si el tiempo se hubiera estancado en ese año 85, cuando nos despedimos con dedicatorias en el reverso de las orlas, deseándonos todo lo mejor. Nos esperaba la universidad, el trabajo, la pareja, los hijos,...Cuantas ilusiones juntas!!!
Me imagino que si en ese año 85 nos hubieran enseñado un vídeo del futuro, de lo que ibamos a ser 25 años despues, no nos lo hubiéramos creído.
Y ahí estuvimos, volviendo a reir y a recordar anécdotas del colegio, de ese colegio donde me formé como persona, donde hice mi primera comunión, donde me casé con mi mujer. Sí, en esa misma iglesia con la majestuosa figura de la Inmaculada, que ahí sigue imponente, impertérrita ante el paso del tiempo, protegiéndome por donde voy, todos los dias de mi vida.
HIMNO DEL COLEGIO INMACULADA JESUITAS ALICANTE
Peña y amplio horizonte
de tierra, cielo y mar
sol y aroma de monte
pinos, (ch)olivo y paz
Aquí nos ves, señora Inmaculada
aquí nos ves, creciendo en tu heredad
gracias por la alborada
nuestra vida y amplio caminar
El pie sobre la roca
audaz fuego y soñar
la plegaria en la boca
y la ruta en tu mirar
Etiquetas:
colegio,
compañeros,
himno
martes, 16 de febrero de 2010
Caminando por la calle yo te ví
caminando por la calle yo te ví
caminando por la calle yo te ví
y un día yo me enamoré de tí
y un día yo me enamoré de tí
Era el verano de 1990. Estaba en Copenhague. Había empezado a trabajar en una pequeña empresa de desarrollo de software a través de un intercambio universitario, tras terminar 5º de Informática de Getión en la Universidad Politecnica de Valencia. Aquéllo era una experiencia en toda regla. Irme seis meses de España, dejando familia y amigos, significaba dejar todo atrás y comenzar una nueva vida. Seis meses de antes era un tiempo infinito.
Al principio lo pasé francamente mal. Me metieron en una habitación sótano con cucarachas en la alfombra en una casa compartida de jóvenes daneses un poco hippies, que fumaban todos los días marihuana de su propio jardín. Conseguí que me cambiaran provisionalmente de habitación. Me dejaron otra con cama de agua. Empecé a tener pesadillas. Las cuatro paredes se iban acercando hasta llegar a aplastarme. Me desperté en la noche gritando HELP! HELP!.
Creo que fueron las tres semanas peores de mi vida, sin nadie a mi lado, intentando desenvolverme en inglés en un país lejano, intentando entender lo que me pedían en el trabajo, intentando buscar un nuevo alojamiento en el que me sintiera un poco mejor. Finalmente, conseguí traslado a un colegio mayor: Kampsas Kollegium, en Lingby, a unos 20 km de Copenhague, y empece a salir del agujero negro en el que estaba.
Uno de esos días de verano estábamos en la oficina trabajando, tenían la radio encendida, y empezó a sonar una canción en español que nunca había oído antes:
caminando por la calle yo te ví
caminando por la calle yo te ví
y un día yo me enamoré de tí
y un día yo me enamoré de tí
No sé que fue, pero una enorme felicidad me invadió. Había pasado lo peor. Volvía a ver la luz. Tenía por delante todo un mundo por descubrir. Un mundo a mis pies que me estaba esperando. Desde entonces, todo cambió y la experiencia de Copenhague fue una de las más felices de mi vida.
Por todo aquéllo, esta canción quedó íntimamente ligada a la felicidad, no necesita más explicaciones, no hay palabras que puedan describir el sentimiento. Cómo dos frases tan simples pueden tener tanta fuerza, cómo pueden decir tanto con tan poco.
Hoy se las he cantado a Iciar y a Nuria. Me miraban fijamente, sonriendo, como diciendo: mi papá está loco. Ese mismo sentimiento ha vuelto después de casi 20 años, tal vez con algo de nostalgia pegada al recordar aquél tiempo, pero con las mismas ganas y con la misma fuerza.
Iciar, Nuria: sois mi vida, mi felicidad. Tenéis toda la vida por delante, y espero disfrutar gran parte de ella con vosotras.
y un día yo me enamoré de tí
y un día yo me enamoré de tí
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
