lunes, 12 de enero de 2015

De mudanza


Se me hace muy extraño que haya llegado la hora de mudarnos a otra casa. Estoy sentado en el sofá de mi salón rodeado de cartones para hacer cajas, con lo imprescindible para pasar el fin de semana. El viernes vinieron ya y durante todo el día nos estuvieron "robando" muebles, libros, estanterías, vitrinas, el trastero,... Ahora nuestra vida duerme en el camión, y mañana lunes 12 de enero de 2015 vendrán a por el resto y descargarán todo en la nueva casa.

Una nueva casa en Madrid que entra a formar parte de mi historial.
http://www.jorgemayoral.com/2011/12/20-anos-en-madrid.html

Curiosamente me mudo a la misma calle de Madrid donde empecé a trabajar el 2 de enero de 1992, en el barrio de Mirasierra. Con las miles de calles que tiene Madrid, ya es casualidad que vuelvo a la calle donde empecé.

Un tiempo de mudanza es un tiempo de tirar muchas cosas y regalar muchas otras, tiempo de hacer balance de lo que han sido estos años, y en qué momento de nuestra vida estamos. Llegamos a esta casa en diciembre de 2005. Han sido 9 años. Por el camino han nacido mis hijas y somos dos más de los que entramos.

Cuando tiramos o regalamos las cosas de las niñas se te encoge el corazón al ver lo rápido que han crecido, que hemos crecido todos: biberones, ropa, trona, minicuna, cuentos, juguetes,..Cuántas horas con todo ello, cuántos juegos, cuántos desvelos nocturnos,...

Cuando llegamos con Ichi a casa desde el hospital del Rosario donde nació, no sabíamos qué hacer con ella: y ahora qué? le cambiábamos el pañal a 4 manos: yo la cogía de las piernecitas y mi mujer operaba.




Luego llegó Nuri, coincidiendo que la chica que nos ayudaba se volvía a su país. En ese momento se nos cayó el mundo encima: el trabajo, dos bebés y sin ayuda. Ahora con el tiempo lo relativizas mucho más.





Luego las primeras palabras, las interminables jornadas de fin de semana en los columpios del barrio, empujando el columpio, sentado al otro lado del balancín, dándoles la mano para pasar el puente colgante,... los primeros pasos, el fin del pañal, enseñarles a leer y escribir, intentando transmitirles los valores en los que crees, educarlas, llevarlas todos los días al cole, no perderme sus funciones, salir al centro comercial de turno durante el frío invierno, dormirlas por la noche,...

Nuria no se quiere mudar. Tiene a sus amigos en esta Urba y piensa que no los va a volver a ver. Esta noche he tenido que calmarla y hacerle ver que lo pasará bien y encontrará nuevos amigos.

Comienza una nueva etapa, con ilusión renovada. Seguimos haciendo camino, el camino de la vida, luchando cada día, todos los días, y...Todo a Pulmón

http://www.jorgemayoral.com/2012/08/todo-pulmon_31.html

Hasta siempre, mi casita.