martes, 18 de mayo de 2010
Ikía y Nuba
Ikía y Nuba. Estos son los nombres de mis hijas transformados por Nuria, que ya he descubierto el idioma que habla: guaraní. El guaraní es una lengua indígena que conocen, junto al castellano, todos los habitantes de Paraguay.
Karina, la chica que pasa más horas con Nuria, utiliza el guaraní a todas horas: para hablar con sus amigas por teléfono, con su prima en la urbanización de al lado, etc. y a Nuria se le ha pegado el sonsonete: Apiyú....kakáaaaa..papíiiiiiiiiiiii
Por cierto, papíiiiiiii debe ser mamá y papá en guaraní, porque lo usa indistintamente para dirigirse a nosotros. Nadie la entendemos y claro, la pobre se frustra y se enfada bastante. Intentamos adivinar lo que quiere, muchas veces no acertamos, pero con buena voluntad y un poco de paciencia, al final deducimos lo que pide.
Entre las palabras guaraníes de Nuria destacan: cómo hace el león (gggrrrrrrrrrr), cómo hace el mono (uuhhaahh), cómo te llamas (Nuba), cómo se llama tu hermana (Ikía), Abaaaa Abaaaa (para pedir agua), DoaaaDooaaaa (para pedir a Dora la Exploradora), Pepepeeee (para pedir el chupete). Las peticiones no las dice una vez, no. Las grita las veces que haga falta hasta obtener el resultado que ella espera. Debe ser cosa del guaraní...
Nos quedan por traducir un sinfín de sonidos más. Estoy pensando seriamente apuntarme a clases de guaraní para poder comunicarme con mi hija, o pedirle a Karina que me explique la gramática básica.
Nuba, por favor, aprende pronto castellano, que me gustaría hablar de padre a hija!!!!!!!
lunes, 19 de abril de 2010
No sé vivir sin tí
Hoy he llegado del trabajo a las nueve y no estabas
Hoy no has saltado a mis brazos ni me has contado lo que te ha pasado en el colegio
Hoy no te he podido leer un cuento ni he podido ver contigo los dibujos
Hoy no te has venido a la mesa a "cenar" con nosotros, ni te he podido preparar tu vasito de leche
Hoy no te he llevado a dormir ni hemos podido rezar
Hoy no me vas a despertar pidiéndome agua, ni me vas a pedir que te recoja del suelo algún chupete de los que todavía usas para dormir
Hoy no te puedo dar besos, ni abrazos, ni achuchones
Hoy, por primera vez, te has ido con los compañeros del cole a dormir fuera.
Y yo, simplemente, te echo de menos.
Iciar, vuelve pronto, que ya no sé vivir sin tí.
Hoy no has saltado a mis brazos ni me has contado lo que te ha pasado en el colegio
Hoy no te he podido leer un cuento ni he podido ver contigo los dibujos
Hoy no te has venido a la mesa a "cenar" con nosotros, ni te he podido preparar tu vasito de leche
Hoy no te he llevado a dormir ni hemos podido rezar
Hoy no me vas a despertar pidiéndome agua, ni me vas a pedir que te recoja del suelo algún chupete de los que todavía usas para dormir
Hoy no te puedo dar besos, ni abrazos, ni achuchones
Hoy, por primera vez, te has ido con los compañeros del cole a dormir fuera.
Y yo, simplemente, te echo de menos.
Iciar, vuelve pronto, que ya no sé vivir sin tí.
jueves, 15 de abril de 2010
Hace un año
¿Qué pasó un día como hoy hace un año? ¿alguien se acuerda? En mi caso, no creo que la foto cambie demasiado respecto a lo que ha sido mi día hoy: levantarme sobre las siete, llevar a Iciar al cole sobre las ocho y media, trabajar de nueve a dos y media, comer, trabajar de cuatro y media a ocho y media, y a veces más, jugar con las niñas de nueve a diez, cenar y leer un poco hasta la hora de acostarme, sobre las doce. Y así un día y otro, y otro, y otro,...
Desde que tengo uso de razón me ha preocupado el paso del tiempo. En el colegio solía poner la fecha del día cuando tomaba apuntes. Aún recuerdo que una vez pensé: voy a recordar este momento, y escribí una fecha que debía ser algo así como 9/10/78. No tenía más de 12 años, y un año duraba un siglo.
En otra ocasión, cuando acabamos COU (año 85) pensé que ya me estaba haciendo muy mayor y me horrorizaba que, a partir de entonces, se irían acumulando orlas de nuevas promociones por encima de la mía en la pared del colegio, tal y como le había pasado a mi hermana doce años atrás, cuya orla iba siendo arrinconanda por una nueva orla cada año.
Cuando me fui a Dinamarca por seis meses, tenía 23 años, y era como si abandonara el planeta durante una eternidad. Me despedí de mis amigos como si no fuera a volver a verles el resto de mi vida. Y ni siquiera me iba por un año.
Cuando llegué a trabajar a Madrid, en el año 92, el concepto del tiempo empezó a cambiar definitivamente. Fue como subir en un tren de alta velocidad donde el tiempo no tenía parada. Un año empezaba a durar muy poco.
Un pensamiento que me venía a la cabeza con frecuencia es que cumpliría 33 años, la edad de Jesucristo, en el año 2000. Lo veía como algo muy muy muy lejano, como que tardaría muuuuucho en llegar. La realidad es que llegó, y otro año más que pasó.
Pero ha sido desde el 2006, tras nacer Iciar, cuando menos ha durado un año. Creo que hay alguien que se ríe de mí dándole vueltas a la tierra a toda velocidad, con las agujas del reloj a toda máquina, haciéndome creer que la vida sigue el mismo ritmo que antes. Pero a mí no me engaña!!!!.
Mi padre siempre ha dicho que la vida no es nada, un soplo. Que cuando te quieres dar cuenta ya eres viejo. Me había parecido un exagerado, pero ahora le entiendo. A mi madre siempre le he oído decir, refiriéndose a personas mayores, que eran "muy jóvenes", y no le acababa de entender. Ahora ya le entiendo también.
Resumiendo, que ahora la vida pasa a un ritmo que no se ve, que con mi edad soy muy joven para un viejo y muy viejo para un joven, que ahora un año se pasa tan rápido como antes un mes, y que hay que saborear cada momento, cada minuto, porque la vida no es eterna. Qué fácil es la teoría y qué difícil llevarlo a la práctica.
Qién no se cambiaría por volver a tener 18 y, en mi caso, escuchar a los hombres G y lo que significaba entonces un año, cuando tocaba esta canción con mi guitarra. Ojalá pudiéramos parar el tiempo...aunque sólo fuera un año.
-----------------
Hoy hace un año
las calles frías me han visto pasar
las niñas bajan por la cuesta de uniforme
la gente corre y la lluvia está empapando el parque
pero hoy me has hecho daño
hoy estoy llorando
los autobuses pasan salpicando y no te veo bajar
un olor a ciudad mojada me está asfixiando y tú no llegarás
.......
.......
ya no volverás a verme jamás
las huellas en el parque se borrarán
ya puedes cerrar los ojos
ya puedes besar a otro
no hace falta que te escondas
porque hoy hace un año
y ya no no no te llamaré
Desde que tengo uso de razón me ha preocupado el paso del tiempo. En el colegio solía poner la fecha del día cuando tomaba apuntes. Aún recuerdo que una vez pensé: voy a recordar este momento, y escribí una fecha que debía ser algo así como 9/10/78. No tenía más de 12 años, y un año duraba un siglo.
En otra ocasión, cuando acabamos COU (año 85) pensé que ya me estaba haciendo muy mayor y me horrorizaba que, a partir de entonces, se irían acumulando orlas de nuevas promociones por encima de la mía en la pared del colegio, tal y como le había pasado a mi hermana doce años atrás, cuya orla iba siendo arrinconanda por una nueva orla cada año.
Cuando me fui a Dinamarca por seis meses, tenía 23 años, y era como si abandonara el planeta durante una eternidad. Me despedí de mis amigos como si no fuera a volver a verles el resto de mi vida. Y ni siquiera me iba por un año.
Cuando llegué a trabajar a Madrid, en el año 92, el concepto del tiempo empezó a cambiar definitivamente. Fue como subir en un tren de alta velocidad donde el tiempo no tenía parada. Un año empezaba a durar muy poco.
Un pensamiento que me venía a la cabeza con frecuencia es que cumpliría 33 años, la edad de Jesucristo, en el año 2000. Lo veía como algo muy muy muy lejano, como que tardaría muuuuucho en llegar. La realidad es que llegó, y otro año más que pasó.
Pero ha sido desde el 2006, tras nacer Iciar, cuando menos ha durado un año. Creo que hay alguien que se ríe de mí dándole vueltas a la tierra a toda velocidad, con las agujas del reloj a toda máquina, haciéndome creer que la vida sigue el mismo ritmo que antes. Pero a mí no me engaña!!!!.
Mi padre siempre ha dicho que la vida no es nada, un soplo. Que cuando te quieres dar cuenta ya eres viejo. Me había parecido un exagerado, pero ahora le entiendo. A mi madre siempre le he oído decir, refiriéndose a personas mayores, que eran "muy jóvenes", y no le acababa de entender. Ahora ya le entiendo también.
Resumiendo, que ahora la vida pasa a un ritmo que no se ve, que con mi edad soy muy joven para un viejo y muy viejo para un joven, que ahora un año se pasa tan rápido como antes un mes, y que hay que saborear cada momento, cada minuto, porque la vida no es eterna. Qué fácil es la teoría y qué difícil llevarlo a la práctica.
Qién no se cambiaría por volver a tener 18 y, en mi caso, escuchar a los hombres G y lo que significaba entonces un año, cuando tocaba esta canción con mi guitarra. Ojalá pudiéramos parar el tiempo...aunque sólo fuera un año.
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Hoy hace un año
las calles frías me han visto pasar
las niñas bajan por la cuesta de uniforme
la gente corre y la lluvia está empapando el parque
pero hoy me has hecho daño
hoy estoy llorando
los autobuses pasan salpicando y no te veo bajar
un olor a ciudad mojada me está asfixiando y tú no llegarás
.......
.......
ya no volverás a verme jamás
las huellas en el parque se borrarán
ya puedes cerrar los ojos
ya puedes besar a otro
no hace falta que te escondas
porque hoy hace un año
y ya no no no te llamaré
lunes, 22 de febrero de 2010
Peña y amplio horizonte
Ayer se celebró en Alicante el XXV aniversario de COU en el Colegio Inmaculada Jesuitas. Empezamos el acto con un vídeo del colegio, luego dio Misa uno de los compañeros de promoción, que se ordenó Sacerdote unos años después. Comida en el comedor del colegio, con las mismas mesas y sillas donde me sentaba a comer en 1973. Y café y copas en la cantina.
Sensaciones increíbles al volver a ver a aquéllos compañeros con los que compartí estudios y muchas risas, algunos de ellos desde los 6 años, cuando empezamos la EGB.
Puede que estemos algo mayores, algunos totalmente calvos, otros canosos, otras dejaron de ser lo que eran. Pero cuando hablas con cualquiera, es como si el tiempo se hubiera estancado en ese año 85, cuando nos despedimos con dedicatorias en el reverso de las orlas, deseándonos todo lo mejor. Nos esperaba la universidad, el trabajo, la pareja, los hijos,...Cuantas ilusiones juntas!!!
Me imagino que si en ese año 85 nos hubieran enseñado un vídeo del futuro, de lo que ibamos a ser 25 años despues, no nos lo hubiéramos creído.
Y ahí estuvimos, volviendo a reir y a recordar anécdotas del colegio, de ese colegio donde me formé como persona, donde hice mi primera comunión, donde me casé con mi mujer. Sí, en esa misma iglesia con la majestuosa figura de la Inmaculada, que ahí sigue imponente, impertérrita ante el paso del tiempo, protegiéndome por donde voy, todos los dias de mi vida.
HIMNO DEL COLEGIO INMACULADA JESUITAS ALICANTE
Peña y amplio horizonte
de tierra, cielo y mar
sol y aroma de monte
pinos, (ch)olivo y paz
Aquí nos ves, señora Inmaculada
aquí nos ves, creciendo en tu heredad
gracias por la alborada
nuestra vida y amplio caminar
El pie sobre la roca
audaz fuego y soñar
la plegaria en la boca
y la ruta en tu mirar
Etiquetas:
colegio,
compañeros,
himno
martes, 16 de febrero de 2010
Caminando por la calle yo te ví
caminando por la calle yo te ví
caminando por la calle yo te ví
y un día yo me enamoré de tí
y un día yo me enamoré de tí
Era el verano de 1990. Estaba en Copenhague. Había empezado a trabajar en una pequeña empresa de desarrollo de software a través de un intercambio universitario, tras terminar 5º de Informática de Getión en la Universidad Politecnica de Valencia. Aquéllo era una experiencia en toda regla. Irme seis meses de España, dejando familia y amigos, significaba dejar todo atrás y comenzar una nueva vida. Seis meses de antes era un tiempo infinito.
Al principio lo pasé francamente mal. Me metieron en una habitación sótano con cucarachas en la alfombra en una casa compartida de jóvenes daneses un poco hippies, que fumaban todos los días marihuana de su propio jardín. Conseguí que me cambiaran provisionalmente de habitación. Me dejaron otra con cama de agua. Empecé a tener pesadillas. Las cuatro paredes se iban acercando hasta llegar a aplastarme. Me desperté en la noche gritando HELP! HELP!.
Creo que fueron las tres semanas peores de mi vida, sin nadie a mi lado, intentando desenvolverme en inglés en un país lejano, intentando entender lo que me pedían en el trabajo, intentando buscar un nuevo alojamiento en el que me sintiera un poco mejor. Finalmente, conseguí traslado a un colegio mayor: Kampsas Kollegium, en Lingby, a unos 20 km de Copenhague, y empece a salir del agujero negro en el que estaba.
Uno de esos días de verano estábamos en la oficina trabajando, tenían la radio encendida, y empezó a sonar una canción en español que nunca había oído antes:
caminando por la calle yo te ví
caminando por la calle yo te ví
y un día yo me enamoré de tí
y un día yo me enamoré de tí
No sé que fue, pero una enorme felicidad me invadió. Había pasado lo peor. Volvía a ver la luz. Tenía por delante todo un mundo por descubrir. Un mundo a mis pies que me estaba esperando. Desde entonces, todo cambió y la experiencia de Copenhague fue una de las más felices de mi vida.
Por todo aquéllo, esta canción quedó íntimamente ligada a la felicidad, no necesita más explicaciones, no hay palabras que puedan describir el sentimiento. Cómo dos frases tan simples pueden tener tanta fuerza, cómo pueden decir tanto con tan poco.
Hoy se las he cantado a Iciar y a Nuria. Me miraban fijamente, sonriendo, como diciendo: mi papá está loco. Ese mismo sentimiento ha vuelto después de casi 20 años, tal vez con algo de nostalgia pegada al recordar aquél tiempo, pero con las mismas ganas y con la misma fuerza.
Iciar, Nuria: sois mi vida, mi felicidad. Tenéis toda la vida por delante, y espero disfrutar gran parte de ella con vosotras.
y un día yo me enamoré de tí
y un día yo me enamoré de tí
lunes, 18 de enero de 2010
Bendita tu luz
Bendito el lugar y el motivo de estar ahí
bendita la coincidencia
bendito el reloj que nos puso puntual ahí
bendita sea tu presencia
Hoy ha sido un gran día: domingo, 17 de enero de 2010.
Me he levantado cuando Iciar me ha llamado desde su habitación para que la levantara. Nuria, que desde después de Reyes duerme en la misma habitación que Iciar, estaba ya de pie en su cuna también. Les he preparado el desayuno. Un bibe de 300 ml a Nuria con 3 cucharadas de cereales y un batido de vainilla a Ichi.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino
y de quitarme esta soledad de mi destino
Después he tostado 2 barritas de un pan de pueblo que compré ayer en Mercadona y me he preparado un café con leche. A las 10 hemos puesto y grabado unos dibujos de los Osos amorosos, serie favorita de Iciar en esta época, como lo fue Pocoyó, Mickey Mouse y Caillou, según se ha ido haciendo mayor.
Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada
Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada desde el alma
Cuando se ha levantado Iciar, hemos vestido a las niñas, nos hemos arreglado y hemos salido a un nuevo centro comercial, esta vez en Tres Cantos, por variar un poco. El día es frío y lluvioso en Madrid, y no se puede hacer vida en la calle. Les hemos montado en un mini-tiovivo y en un helicóptero de los que se mueven con 1 euro y les hemos dado de comer en el Burguer King- Luego se han dormido la siesta en sus respectivos carritos, y hemos podido comer tranquilos en un restaurante italiano.
Benditos ojos que me esquivaban
simulaban desdén, que me ignoraban
y de repente sostienes la mirada
dorón diri, dorón diri dirí
Al despertarse las niñas hemos vuelto a casa, y hemos pasado la tarde en el salón. El hércules ha empatado a 4 en el campo del Rayo. Esta vez sí que subimos. Iciar ha estado viendo pisos en internet, uno de sus hobbies favoritos. He instalado una impresora que tenía en el trastero desde hace 2 años, he reforzado la cerradura de la puerta con unos tornillos nuevos, he quitado los alfileres a unas camisas que compré en las rebajas del Corte Inglés, y he jugado en la alfombra con las niñas.
Gloria divina de esta suerte de buen tino
de encontrarte justo ahí en medio del camino
gloria al cielo de encontrarte ahora
llevarte mi soledad y coincidir en mi destino
Para acabar el día, hemos acostado a las niñas y hemos cenado una lubina al horno con patatas asadas riquísima que ha cocinado Iciar. Ahora, con la tranquilidad de la noche, me he puesto a escribir este post.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino
y de quitarme esta soledad de mi destino
Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada
Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada desde el alma
Hoy Iciar está otra vez con nosotros después de haber sido hospitalizada por una infección en el oído. Hoy vuelvo a valorar la bendita monotonía de la vida, tras haber estado de hospital a colegio, de colegio a casa, de casa a hospital. Hoy la casa vuelve a tener vida, la vida de una familia normal, que trabaja todos los días y que tiene que criar a dos niñas pequeñas. Hoy Iciar vuelve a llenar la casa con su luz.
Iciar, bendita tu luz!!!!!
domingo, 27 de diciembre de 2009
Se acaba una década
Sí, ya está aquí el 2010. Eso significa que ha pasado una década del siglo XXI. ¿Cómo puede ser? 10 años de mi vida que han volado a velocidad de vértigo, más rápidos que nunca, como si me hubiera subido a un tren de alta velocidad del que ya no es posible bajarse.
Es imposible resumir aquí lo que ha pasado en diez años, pero voy a hacer memoria de lo más relevante.
En el año 2000 empezé a salir con Iciar
En el 2001 dejé Arthur Andersen y me fui a Endesa
En el 2002 empecé el PDD en el IESE
En el 2003 me casé y me dieron las llaves de mi casa de Alicante
En el 2004 viajamos mucho, como toca cuando eres recién casado
En el 2005 me dieron las llaves de mi casa de Montecarmelo en Madrid
En el 2006 nació mi hija Iciar y, con ella, mi vida dejó de ser mía para pasar a ser de ella
En el 2007 me ascendieron en Endesa y dediqué todo mi tiempo libre a Iciar
En el 2008 nació mi hija Nuria y dediqué todo mi tiempo libre a Iciar, que estaba algo celosilla (a Nuria también le dediqué algo, pero cuando Iciar no me veía)
En el 2009 entró a trabajar con nosotros Karina como interna, y eso hizo que algún viernes pudiera salir a cenar con mi mujer: qué gran logro!!!!
En fin, que todo se ha pasado en un abrir y cerrar de ojos y, sin embargo, es mucho lo que ha cambiado en mi vida. Así, pensando un poco en cómo comencé la década y cómo la termino, voy a repasar los principales cambios:
- de tener 32 a tener 42 (buff, mejor no pensarlo)
- de vivir de alquiler en un ático con 90m2 de terraza, a vivir en una casa en propiedad, pequeña, y sin terraza (yo que era pro-alquiler y anti-hipoteca, y ahora con 2 casas en propiedad e hipotecadas)
- de viajar mucho a no viajar casi nada (menuda pereza moverse con las niñas, los carritos de las niñas, las bolsas de las niñas, las cunas de viaje de las niñas, los juguetes de las niñas,... y un quinto de maleta de mi mujer que tengo derecho a usar )
- de tener mucho tiempo para mí (leer, ir al cine, quedar con amigos,...) a no tener tiempo más que para ellas (las niñas, claro)
- de salir de juerga todos los sábados, quedando con amigos, a no salir nunca por las noches, y no viendo casi nada a los amigos (salvo alguna merienda con los niños de todos, que prácticamente equivale a no ver a los amigos)
- de levantarme muy muy tarde a madrugar muy muy pronto (que bonito es aprovechar el día)
- de trabajar muchas horas a seguir trabajando muchas horas (vaya por Dios, en esto resulta que nada ha cambiado)
Ah!, pero no hay de qué preocuparse, porque aunque parezca que el cambio de vida en estos diez años ha sido a peor, no es así,...como dice todo el mundo,....COMPENSA!!!!!!!! y yo me pregunto...dónde está la compensación, que no la veo? será en una vida futura?
Bueno, no nos pongamos trágicos. La realidad es que ya no te imaginas la vida sin tus niñas.Y hay que reconocer que es una "pasada" la sensación de llegar a casa después de un duro día de trabajo, y que tus niñas salgan a la puerta a recibirte, una gritando "papi" y saltando a tus brazos, y la otra lanzando grititos y gateando hasta que llega a tus pies y trepa por el pantalón para que la cojas.
Una en cada brazo nada más llegar a casa. Es el mejor momento del día...
Madre mía, sí que ha cambiado la vida en estos años.
FELIZ 2010 y mucha salud y alegría para la próxima década.
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