martes, 24 de agosto de 2010

Pivo y Tona

Hoy quiero presentar a mis padres en el blog: Primitivo y Antonia, o Pivo y Tona, para los que les conocen.


Pivo nació en Cabezón de la sal, un 5 de agosto de 1922. Se crió en Colombres y vivió en  Valladolid, en Madrid, en Las Palmas de Gran Canaria, hizo 3 años de mili en Melilla, y al final se quedó en Alicante, que era la ciudad que más le gustó, principalmente por su clima.

Tona nació en Alicante, un 16 de febrero de 1929 (mamá, perdona que ponga tu fecha de nacimiento, nunca te ha gustado decir la edad, pero es para que quede constancia en la internet del siglo XXI) y ha vivido toda su vida en la Ciudad de la Luz - Lucentum -, como la llamaban los romanos.

Pivo y Tona se conocieron paseando por la Explanada de Alicante, que era el sitio de encuentro de la juventud de los años 50. Mi padre siempre cuenta que cuando vio a mi madre por primera vez pensó: es la mujer de mi vida, la madre de mis hijos, y se le puso la carne de gallina.

Se casaron la mañana del 15 de mayo de 1954 en Nuestra Señora de Gracia de Alicante y partieron de luna de miel, el mismo día de San Isidro, hacia Madrid en el Talgo (que más o menos tardaba lo mismo que ahora: 4 horas). Visitaron también otras ciudades como Valladolid, León, etc.

Mi padre trabajaba como empleado de banca en Banesto y mi madre en la Caja de ahorros de Alicante y Murcia, hoy Caja de Ahorros del Mediterráneo, hasta que nació mi hermana Maria Luisa. Mi madre dejó entonces de trabajar fuera para trabajar en casa.

El 3 de junio de 1955 nacía en Alicante mi hermana María Luisa. Mi madre se debía haber llamado Maria Luisa, pero la tía Tonica, con mucha influencia en mis abuelos, consiguió que le pusieran su nombre. De hecho, a mi madre le pusieron Antonia María Luisa en el registro.

Algo más tarde llegué yo: Jorge (gracias Pare por no ponerme tu nombre). Nací en Alicante, un domingo 9 de julio de 1967, a las 10 de la mañana. Nunca me ha gustado madrugar, así que no lo iba a hacer el día que nací. El hospital se llamaba San Francisco y estaba situado en la calle Italia, muy cerca de donde vivían mis padres. Ahora hay un hotel en su lugar.

Sí, ya lo sé. Mi hermana tiene 12 años más que yo. Toda la vida oyendo el mismo sonsonete cuando hablo de mi hermana: que si yo fui un descuido, que a mí no me esperaban. Pues para que se entere la world wide web: iban detrás de tener otro hijo. De hecho, mi madre tuvo un aborto 2 o 3 años antes de que yo naciera. Así que quede claro que no hubo descuido y sí que me querían. (al menos es lo que siempre me han vendido :-)

Pivo es un padre tradicional en todos los sentidos de la palabra: honesto, íntegro, autoritario. Siempre inculcando los valores fundamentales de la vida: voluntad, constancia, integridad, ética, espiritualidad,... que me han permitido desarrollarme como profesional y como persona. Nunca se ha callado nada de lo que piensa, lo que en ocasiones ha podido resultar algo duro, pero es mejor eso que no la hipocresía.

Tona es ante todo buena, la mejor madre que se puede tener en la vida. Qué suerte tuve de tener esta madre. Siempre conmigo, siempre pendiente, siempre ahí. Con mi madre me tocó la lotería el día que nací.

Mi padre ha cumplido este verano 88 años y mi madre cumplió en febrero 81.
Pare! Mare! Me lo habéis dado todo. Os quiero!!!  Jorge





lunes, 12 de julio de 2010

Campeones del Mundo

Han sido muchos años de fracasos. Tengo vagos recuerdos del mundial de Alemania 74, en el que España no se clasificó. En el mundial del 78 en Argentina, mi padre compró la primera tele en color, una telefunken. Luego el mundial de España 82 en el que fui con mi padre al Rico Pérez de Alicante a ver algún partido. México 86, con los golazos de Butragueño, pero la eliminación posterior. De Italia 90 recuerdo ver la eliminación en el colegio Ausias March de Valencia. Luego EEUU 94, Francia 98, Corea/Japón 2002, Alemania 2006,..siempre esperando hacer algo, siempre la mala suerte, el árbitro, el fallo de Cardeñosa, el penalty que no marcó Eloy, el gol anulado que fue, el error de Zubizarreta, etc. etc. etc

La realidad es que hemos arrastrado el complejo de españolitos durante todo el siglo XX, de país pobre, rezagado, emigrante,... En los años 90 todo empezó a cambiar: las 22 medallas de Barcelona 92, los 5 Tour de Induráin, y ya en el siglo XXI la copa del mundo de Baloncesto, con Pau Gasol y los éxitos de Rafa Nadal. Sin embargo el fútbol se nos seguía torciendo.

Tras ganar la Eurocopa de Austria/Suiza hace 2 años frente a Alemania, por fin nos creímos de verdad que podíamos también en fútbol. Y ha sido hoy, 11 de julio, recién cumplidos mis 43 años, cuando he visto ganar por fin a España una copa del mundo, tras vencer en la prórroga a Holanda con gol histórico de Iniesta en el mundial de Sudáfrica 2010.

Ichi, con sus 3 años y 9 meses, ha estado preguntando todo el partido si bajábamos a la urbanización a celebrarlo, y le decíamos que para celebrarlo teníamos que ganar. Hemos acostado a las niñas al finalizar los 90 minutos, pero Ichi sabía que había algo que celebrar y no ha parado de llorar hasta que la he sacado de la cama, muerta de sueño, para estar con nosotros en el salón, viendo la prórroga. Y al final, tras la victoria, he bajado con ella a dar un paseo por el barrio de Montecarmelo, con las bocinas de los coches sonando, las banderas de España ondeando, los petardos rompiendo la calurosa noche de verano en la que España es, por fin, campeona del mundo!!!!!!

Ichi, al final lo hemos celebrado, y te he dicho que te acuerdes siempre de este día, aunque seas aún muy pequeña, porque estás viviendo algo que quedará siempre para la historia.  VIVA ESPAÑA!!!!!!!!!

domingo, 20 de junio de 2010

MACHO HÉRCULES!!!!!!!!!



Hoy volvemos a primera tras catorce temporadas. Lástima no estar en Alicante para ir a la Plaza de los Luceros a celebrarlo. MACHO HÉRCULES!!!!!!


Himno del Hércules

Alicante tiene tres cosas
que en España son muy famosas
son sus playas, son sus palmeras
y su equipo que es el mejor.

Todos juntos y en armonía
le animamos día tras día
no hay equipo que se le iguale
es el Hércules campeón.

¡Ahí va!
cuando juegan al ataque
todos temen su coraje.

¡Ahí va!
no hay rival que le resista
es el Hércules campeón.
¡¡¡¡ Es el Hércules campeón !!!!
¡¡¡¡ Es el Hércules campeón !!!!

PD. Dedicado a mi tío Paco, que fue herculano hasta la médula

martes, 15 de junio de 2010

El sur



Desde el norte hacia el sur
voy siguiendo las estrellas,
te podrías venir tú
hacia el sur, hacia el sur si quisieras.

Los colores cambiarán
donde nace el arco iris,
nena déjate arrastrar,
junto a mí hacia el mar, hacia el mar.

En el tren que va hacia el sur,
en el tren que va hacia el sur,
hoy lo gris se vuelve azul,
en el tren que va hacia el sur.

Tú y yo podremos ver
espejismos en las dunas.
Luego, al anochecer,
te amaré, te amaré con la luna.


Otra bella canción de los ochenta rescatada del olvido. Se trata de El Sur, del grupo 091. Esta canción representaba muchas cosas especiales para alguien como yo, que trabajaba en Madrid y se iba casi todos los fines de semana a Alicante, donde estaba mi casa, mi familia, mis amigos,...en definitiva, mi vida

Llegaba el fin de semana y cogía el tren hacia el sur, siguiendo las estrellas. Lo gris se volvía azul, el color del cielo de mi tierra. Se respiraba la alegría, la magia, la libertad, a medida que el Talgo se iba acercando al mar en un viaje que comenzaba el viernes a las ocho de la tarde y terminaba a las doce de la noche. Llegaba a casa en diez minutos, saludaba a mis padres y salía hasta las tres o tres y media, hora en la que me tenía que retirar porque no aguantaba más.

El sábado comía la paellita con mis padres, dormía una siesta de tres horas y me preparaba para la cena de amigos y gran juerga del sábado noche. Llegaba a casa sobre las seis, dormía hasta la la una, desayunaba algo, comía poco, y a las seis de la tarde el tren de vuelta para Madrid. Directo al piso compartido, y el lunes, al trabajo otra vez. Y así desde el año 92, cuando empecé a trabajar en Madrid hasta comienzos del siglo XXI.

Visto con los ojos de ahora, podría parecer un cansancio de vida, una locura, algo imposible de llevar. Pues nada más lejos de la realidad. No había nada más emocionante, nada más excitante, nada que me produjera más felicidad, que coger ese tren que me llevaba al sur, que me llevaba al mar, siguiendo las estrellas.

martes, 18 de mayo de 2010

Ikía y Nuba


Ikía y Nuba. Estos son los nombres de mis hijas transformados por Nuria, que ya he descubierto el idioma que habla: guaraní. El guaraní es una lengua indígena que conocen, junto al castellano, todos los habitantes de Paraguay.

Karina, la chica que pasa más horas con Nuria, utiliza el guaraní a todas horas: para hablar con sus amigas por teléfono, con su prima en la urbanización de al lado, etc.  y a Nuria se le ha pegado el sonsonete: Apiyú....kakáaaaa..papíiiiiiiiiiiii

Por cierto, papíiiiiiii debe ser mamá y papá en guaraní, porque lo usa indistintamente para dirigirse a nosotros. Nadie la entendemos y claro, la pobre se frustra y se enfada bastante. Intentamos adivinar lo que quiere, muchas veces no acertamos, pero con buena voluntad y un poco de paciencia, al final deducimos lo que pide.

Entre las palabras guaraníes de Nuria destacan: cómo hace el león (gggrrrrrrrrrr), cómo hace el mono (uuhhaahh), cómo te llamas (Nuba), cómo se llama tu hermana (Ikía), Abaaaa Abaaaa (para pedir agua), DoaaaDooaaaa (para pedir a Dora la Exploradora), Pepepeeee (para pedir el chupete). Las peticiones no las dice una vez, no. Las grita las veces que haga falta hasta obtener el resultado que ella espera. Debe ser cosa del guaraní...

Nos quedan por traducir un sinfín de sonidos más. Estoy pensando seriamente apuntarme a clases de guaraní para poder comunicarme con mi hija, o pedirle a Karina que me explique la gramática básica.

Nuba, por favor, aprende pronto castellano, que me gustaría hablar de padre a hija!!!!!!!

lunes, 19 de abril de 2010

No sé vivir sin tí

Hoy he llegado del trabajo a las nueve y no estabas
Hoy no has saltado a mis brazos ni me has contado lo que te ha pasado en el colegio
Hoy no te he podido leer un cuento ni he podido ver contigo los dibujos
Hoy no te has venido a la mesa a "cenar" con nosotros, ni te he podido preparar tu vasito de leche
Hoy no te he llevado a dormir ni hemos podido rezar
Hoy no me vas a despertar pidiéndome agua, ni me vas a pedir que te recoja del suelo algún chupete de los que todavía usas para dormir
Hoy no te puedo dar besos, ni abrazos, ni achuchones
Hoy, por primera vez, te has ido con los compañeros del cole a dormir fuera.
Y yo, simplemente, te echo de menos.
Iciar, vuelve pronto, que ya no sé vivir sin tí.


jueves, 15 de abril de 2010

Hace un año

¿Qué pasó un día como hoy hace un año? ¿alguien se acuerda? En mi caso, no creo que la foto cambie demasiado respecto a lo que ha sido mi día hoy: levantarme sobre las siete, llevar a Iciar al cole sobre las ocho y media, trabajar de nueve a dos y media, comer, trabajar de cuatro y media a ocho y media, y a veces más, jugar con las niñas de nueve a diez, cenar y leer un poco hasta la hora de acostarme, sobre las doce. Y así un día y otro, y otro, y otro,...

Desde que tengo uso de razón me ha preocupado el paso del tiempo. En el colegio solía poner la fecha del día cuando tomaba apuntes. Aún recuerdo que una vez pensé: voy a recordar este momento, y escribí una fecha que debía ser algo así como 9/10/78. No tenía más de 12 años, y un año duraba un siglo.

En otra ocasión, cuando acabamos COU (año 85) pensé que ya me estaba haciendo muy mayor y me horrorizaba que, a partir de entonces, se irían acumulando orlas de nuevas promociones por encima de la mía en la pared del colegio, tal y como le había pasado a mi hermana doce años atrás, cuya orla iba siendo arrinconanda por una nueva orla cada año.

Cuando me fui a Dinamarca por seis meses, tenía 23 años, y era como si abandonara el planeta durante una eternidad. Me despedí de mis amigos como si no fuera a volver a verles el resto de mi vida. Y ni siquiera me iba por un año.

Cuando llegué a trabajar a Madrid, en el año 92, el concepto del tiempo empezó a cambiar definitivamente. Fue como subir en un tren de alta velocidad donde el tiempo no tenía parada. Un año empezaba a durar muy poco.

Un pensamiento que me venía a la cabeza con frecuencia es que cumpliría 33 años, la edad de Jesucristo, en el año 2000. Lo veía como algo muy muy muy lejano, como que tardaría muuuuucho en llegar. La realidad es que llegó, y otro año más que pasó.

Pero ha sido desde el 2006, tras nacer Iciar, cuando menos ha durado un año. Creo que hay alguien que se ríe de mí dándole vueltas a la tierra a toda velocidad, con las agujas del reloj a toda máquina, haciéndome creer que la vida sigue el mismo ritmo que antes. Pero a mí no me engaña!!!!.

Mi padre siempre ha dicho que la vida no es nada, un soplo. Que cuando te quieres dar cuenta ya eres viejo. Me había parecido un exagerado, pero ahora le entiendo. A mi madre siempre le he oído decir, refiriéndose a personas mayores, que eran "muy jóvenes", y no le acababa de entender. Ahora ya le entiendo también.

Resumiendo, que ahora la vida pasa a un ritmo que no se ve, que con mi edad soy muy joven para un viejo y muy viejo para un joven, que ahora un año se pasa tan rápido como antes un mes, y que hay que saborear cada momento, cada minuto, porque la vida no es eterna. Qué fácil es la teoría y qué difícil llevarlo a la práctica.

Qién no se cambiaría por volver a tener 18 y, en mi caso, escuchar a los hombres G y lo que significaba entonces un año, cuando tocaba esta canción con mi guitarra. Ojalá pudiéramos parar el tiempo...aunque sólo fuera un año.

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Hoy hace un año
las calles frías me han visto pasar
las niñas bajan por la cuesta de uniforme
la gente corre y la lluvia está empapando el parque

pero hoy me has hecho daño
hoy estoy llorando
los autobuses pasan salpicando y no te veo bajar
un olor a ciudad mojada me está asfixiando y tú no llegarás
.......
.......
ya no volverás a verme jamás
las huellas en el parque se borrarán
ya puedes cerrar los ojos
ya puedes besar a otro
no hace falta que te escondas
porque hoy hace un año
y ya no no no te llamaré