Háblame de ti, de la libertad
si las clases te aburren, hacia donde vas
háblame de ti, de la soledad
si has hablado con ella, o te cae muy mal
háblame de ti , háblame de ti
y cuéntame si tu, has podido ver
al silencio llorando cada atardecer
háblame de ti, quiero conocer
si comprendes que el amor es todo
si me acompañas cuando yo estoy solo
si me sonríes cuando vengo a verte
si comprendes que eres tu mi gente
háblame de ti, de tu ansiedad
de la eternidad, si fuera verdad
por dejar de sentirme en soledad
para hacerme tuyo
yo quisiera ser, parte de tu piel
tono de tu voz, agua de tu ser
y dejar de sentir en soledad
para hacerme tuyo
háblame de ti, te hablare de mi
romperemos el miedo que nos da el amor
háblame de ti, quiero conocer
Vale la pena ver el vídeo:
Y aquí estábamos mi primo Tuto y yo, imitando a Los Pecos, él el moreno y yo el rubio, en una memorable actuación en la que todos los primos salíamos cantando, bailando y haciendo un curradísimo show ante nuestras familias, en la casa de campo que tenía mi padre.
Recuerdo bastante bien aquél día de verano de 1979. Yo tenía 12 años recién cumplidos, y estuvimos ensayando durante muchos días todas las actuaciones de aquella función. Mi prima Rorina lideraba las coreografías y las ideas para las actuaciones, y el resto de primos íbamos haciendo lo que nos indicaba.
Lo pasamos en grande. Qué lástima que no hubiera ninguna cámara de vídeo en aquella época para podernos ver ahora.
Y supongo que fue porque me pilló justo en la época en que comenzaba a ser adolescente, que desde entonces siempre me gustó oir a los Pecos (pequeño secreto de los que no se pueden decir muy alto, sólo en el blog).
Y ya en los 90 me fui a verlos actuar en la Plaza Mayor de Madrid. Pero la verdadera prueba de fuego fue con Iciar, mi mujer, cuando al poco de empezar a salir con ella (año 2000) le puse un CD de los Pecos en el coche y le confesé que me gustaban. Superada esa prueba no había ya barrera alguna para continuar hasta el día de hoy.
Háblame de tí era la época del primer amor, de ese tiempo en que se te quitaba el hambre pensando en la chica que te gustaba, cuando te recorría un gusanillo por tu interior sólo con pensar en ella, cuando querías ser parte de su piel, tono de su voz y agua de su sed, con la bendita inocencia del que todavía es un niño.
Háblame de tí no pasará nunca de moda porque forma parte de la vida de una generación.
Gracias Pecos!!!!!

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