Era el verando de 1989. Tras casi 5 años de salir con Susana había llegado el final. Sabía que tarde o temprano sucedería pero para un alma sensible y soñadora como era la mía a los 22 años era un trago muy duro de pasar.
Sentado en la terraza de mi apartamento en La Albufereta, con la luz de la luna reflejándose en el mar y las olas rompiendo justo enfrente, me di cuenta de que en esta tierra era imposible encontrar un amor puro y verdadero, porque las personas estábamos llenas de imperfecciones.
Pensé entonces que ese amor platónico que yo buscaba no podía ser una mujer al uso, tendría que estar en ese mar que tenía delante, e imaginé una sirena que salía por la noche, me recogía, me paseaba, me cuidaba y me quería, y cuando el sol comenzara a salir, se escondería para que nadie nos viera y así el amor no se corrompiera con la rutina del día.
Con mi guitarra en la mano empecé a escribir una canción que sería la balada más bonita del grupo Leyenda: sirena del mar
SIRENA DEL MAR
Sirena del mar
acariciando el cielo azul
estrella fugaz
destello de oro y tú
tendida en mis brazos
me vas susurrando
dulces palabras de amor
Sirena del mar
perla invisible de coral
mi flor de cristal
reina del bien y el mal
la magia en tus labios
me está enamorando
Diosa de la eternidad
Diosa de la eternidad....
Rompe el cielo niña
qué puede pasar...no sé
que caiga una estrella
y que me ilumine
y te alumbre a tí también
y todo el universo se rinda a tus pies
Sirena del mar
duermes con el amanecer
violeta estará
el horizonte al verte
y yo esperaré
al anochecer
y que tu cuerpo abrigue mi piel
y que tu cuerpo abrigue mi piel

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