miércoles, 5 de junio de 2013

Tarde con duende





Hay momentos en la vida en los que da la sensación de que hay alguien más con nosotros: tal vez un hada madrina, o un duende , o un ángel, o quizá la mismísima Virgen.

Esto me ocurrió el domingo pasado, 2 de junio de 2013. Mi mujer tenía un enorme constipado que le impedía salir, y yo me fui con las niñas al Parque del Retiro, aprovechando que estaba la Feria del Libro.

No sé exactamente lo que fue: el entorno, las niñas, la conversación entre "adultos", el sol de la tarde, el verde de los árboles, el agua del estanque, la primavera...pero fue como si todo ello se uniera en perfecta armonía y generara un momento sublime, una sensación de paz y bienestar, acompañada también, sin embargo, de cierta nostalgia y desazón.

Estuvimos en el Pabellón Infantil, leyendo algún cuento, participaron en un taller de dibujo, y cuando nos cansamos, dimos una vuelta por el parque. El día era precioso, totalmente primaveral. No es fácil encontrar un día primaveral en una ciudad como Madrid, donde el clima continental hace que pasemos del frío al calor y del calor al frío en cuestión de horas. Pero el domingo pasado no hacía frío ni calor. El Retiro, después de meses de lluvia y frío, estaba bonito de verdad.

Entramos en la Casa de Cristal, cuyas vistas al chorro con agua eran preciosas. Como padre consentidor que soy, les compré un calipso de fresa y otro de limón, y también unas pulseras de un puesto ambulante.  Estuvimos después viendo la actuación de un cómico madrileño llamado Javi Javichy, que consiguió un enorme corro de gente alrededor, niños y mayores, a los que hizo reir y disfrutar un buen rato.

Y depués nos fuimos como turistas al estanque, y alquilamos una barquita. Fue realmente divertido, nos mojamos, las niñas remaron, venían olas y movíamos la barca, las boyas eran bombas que había que golpear con los remos, el barco de paseo venía a por nosotros,...

Se nos hizo tarde, y tuvimos que volver a toda prisa porque me había quedado sin batería en el móvil y no podía avisar a mi mujer, que nos echó la gran bronca por el susto de no saber qué era de nosotros.

En definitiva, una tarde perfecta, una tarde con duende. La felicidad está ahí, delante de nosotros. Es gratis. Conseguir ver el mundo a través de sus ojos. Una sencilla tarde con mis hijas en el Parque del Retiro. Gracias Duende. Quédate conmigo, por favor.





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