domingo, 10 de febrero de 2013

El Ratoncito Pérez

Nuevo hito en la historia de Ichi: la llegada en noviembre pasado del Ratoncito Pérez.




El Ratoncito Pérez es producto de la imaginación del jesuita Luis Coloma, al que le pidieron desde palacio, allá por 1894, que escribiera un cuento para Alfonso XIII, que entonces tenía 8 años y se le había caído su primer diente.

El ratón vivía con su familia dentro de una gran caja de galletas, en el almacén de la entonces famosa confitería Prats, en el número 8 de la calle Arenal de Madrid, cerca del Palacio Real. El pequeño roedor se escapaba frecuentemente de su domicilio y, a través de las cañerías de la ciudad, llegaba a las habitaciones del pequeño rey Bubi I (apodo con el que la reina Maria Cristina llamaba a su hijo) y a las de otros niños más pobres que habían perdido algún diente, despistando a los gatos, que siempre estaban al acecho.

Yo aún recuerdo el día que vino el Ratoncito Pérez a mi casa, en la calle Reyes Católicos 20 de Alicante. Allá por 1973, Pérez se llevó mi diente, me dejó dinero, y una nota escrita en un pequeño papel que decía en mayúsculas: MAÑANA HABRA OTRA COSA. 

Por la tarde fui a enseñársela a mi padre, para compartir mi ilusión. Mi padre tenía muchísimo trabajo. Por las mañanas acudía a la central de Banesto de Alicante, en la Rambla de Méndez Núñez. Por las tardes llevaba desde casa la representación de discos Zafiro para Alicante y Murcia, lo que le suponía hacer largas jornadas de trabajo.

Entre tanta caja, disco y algún que otro ayudante en la casa, mi padre me dedicó menos de 5 segundos. Leyó la nota y comentó: Este ratón no sabe escribir. HABRA lleva acento en la A. Y con el bolígrafo que tenía en la mano, añadió un acento y me devolvió la nota.

La verdad es que no me acuerdo ni del diente (que según mi madre aún guarda), ni del dinero, ni de lo que me trajo el ratón al día siguiente. Sólo me acuerdo de la nota y de mi padre poniéndole el acento y yo marchándome, supongo que pensando cómo podía ser que el ratón tuviera faltas de ortografía. Eso se me quedó grabado en la mente.

Visto desde la óptica de padre, me fascina como una niña de 6 años, que es capaz de leer, de sumar, de razonar tantas cosas,... aguarde con enorme ilusión la llegada de un ratón que entrará en su habitación mientras duerme, y cambiará el diente que ha dejado debajo de la almohada, por un regalo.

El regalo fue un estuche rosa con pinturas, que le hizo mucha ilusión, y para el segundo diente el ratón le trajo una caja con la colonia y otros accesorios de las "Monster High", muñecas que están tan de moda ahora.

En Arenal 8 hay ahora una casa museo dedicada al Ratoncito Pérez. El Ratoncito Pérez nos recuerda las ilusiones que de niños teníamos y que debemos obligarnos a mantener de mayores para seguir sintiéndonos vivos.

Creo en el Ratoncito Pérez, porque yo también tengo 6 años en esta segunda vida, y porque la ilusión de Ichi cuando se despertó y vio el regalo, es tan real como este blog que ahora escribo.

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