jueves, 2 de abril de 2009

De niña a mujer













Recientemente hemos tenido un nuevo hito de Iciar, similar al día que empezó a gatear, o que anduvo sola por primera vez, o al primer día que fue a la guardería. Como ya estaba preparada, le hemos quitado el pañal, y ya pide y hace sus necesidades en el váter, con un reductor incorporado para que no se caiga.

Eso sí, no se puede tirar de la cadena sin que todos vayamos a ver su "obra de arte" y le aplaudamos por el trabajo bien hecho. Hay veces que la exhibición permanece horas, hasta que llega "papá" del trabajo, todo por petición expresa de la artista.

Orgullosa, cuenta a todo el mundo con el que se cruza que ya no usa pañal, y que ahora lleva "braguitas". En la guardería le aplauden también las profesoras y sus compañeros. Todo un acontecimiento social.

El caso es que, sin comerlo ni beberlo, han pasado ya 2 años y 5 meses desde que nació, y todo ha ocurrido en un suspiro. Iciar ya ha dejado de ser un bebé, y ha pasado a ser niña en toda regla.

Y al paso que va esto, me he puesto a pensar, y aunque parece que falta mucho, dentro de nada la tenemos en la edad del pavo, pasando, como decía Julio Iglesias, de niña a mujer.

Y la verdad es que "jode" un poco. Ahora mismo tiene "papitis" total. Se me pega como una garrapata, sólo quiere estar conmigo, que juegue con ella, que le lea libros, que le cante. Todo lo que le pasa lo quiere compartir conmigo.

Pero llegará el día que todo eso cambie, y que su "papi" sea un estorbo, porque no le deja salir hasta la hora que ella quiere, o porque no le gusta nada el chico con el que sale, o quién sabe por qué motivo. Pasaré a un segundo plano para ella, como ocurre con tu mujer cuando nace un hijo.

Ojalá ocurra así. Será señal de que todo se ha desarrollado conforme a las leyes naturales de la vida.

Eso sí, Iciar, por favor, no me traigas a un macarra repleto de tatuajes. Eso no lo podría soportar.




Esa niña de largos silencios
volaba tan alto que
mi mirada quería alcanzarla
y no la podía ver.

La paraba en el tiempo pensando
que no debería crecer,
pero el tiempo me estaba engañando
mi niña se hacía mujer.

La quería ya tanto
que al partir de mi lado
ya sabía que la iba a perder
y es que el alma le estaba cambiando
de niña a mujer.

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